Encargar una mesa de microcemento a medida no tiene por qué ser algo complicado o reservado solo a estudios de interiorismo. De hecho, es la mejor forma de conseguir una pieza que encaje exactamente en tu espacio y en tu forma de vivir. El proceso suele seguir una serie de pasos bastante claros, desde el primer boceto hasta la entrega final en casa.
El punto de partida casi siempre es el espacio disponible. Antes de hablar de colores o formas, conviene medir bien: ancho del hueco, distancia a paredes, ubicación de puertas y ventanas, circulación alrededor de la mesa… Con esos datos, se puede definir un tamaño máximo y, a partir de ahí, ajustar para que la mesa sea cómoda sin invadir otras zonas.
Después llega el momento de decidir la función principal de la mesa: ¿será una mesa de comedor diaria, una mesa de centro, una mesa auxiliar o una mesa de trabajo? Cada uso tiene unas necesidades distintas en cuanto a medidas, altura, resistencia del sellado y tipo de acabado. No es igual una mesa que va a soportar platos, copas y fuentes calientes que una destinada a despacho o a rincón de lectura.
Con estas bases claras, se trabaja el diseño. Aquí entran en juego la forma del sobre (rectangular, redonda, cuadrada, orgánica), el grosor visual, el tipo de patas o estructura y el lenguaje general de la pieza (más ligera, más escultórica, más neutra…). En Cimentstudio, por ejemplo, es habitual partir de modelos existentes y adaptarlos, o bien desarrollar un diseño específico para un proyecto concreto.
El siguiente paso es elegir el color y la textura del microcemento. Se suele trabajar con cartas de color que van de tonos muy claros a grises medios y beiges cálidos. También se decide si se busca un acabado más uniforme o con algo de movimiento en la textura, siempre dentro del lenguaje mineral del material. Aquí ayuda mucho ver muestras físicas o mesas ya terminadas en showroom.
Una vez cerrado el diseño, se pasa a fabricación en taller. Se construye la estructura, se aplican las capas de microcemento y se realizan los procesos de lijado y sellado. En esta fase es donde realmente se define la calidad final de la mesa: uniformidad de las capas, atención a los cantos, tipo de barniz, número de manos de protección, etc.
Por último llega la entrega e instalación. En el caso de mesas grandes o pesadas, es importante coordinar bien accesos, ascensores y maniobras para entrar en casa sin problemas. Una vez colocada, se suelen explicar las recomendaciones básicas de uso y mantenimiento para que la mesa llegue bien al primer día… y al décimo año.
Encargar una mesa de microcemento a medida es, en realidad, un proceso bastante cercano si se hace acompañado. No se trata de elegir un objeto anónimo en un catálogo, sino de participar en la creación de una pieza que tendrá un papel importante en la vida diaria de la casa.