Antes de decidirse por una mesa de microcemento, muchas personas tienen la misma duda: “¿Será difícil de limpiar? ¿Se mancha mucho?”. La realidad es que, con un buen sistema de sellado y unos cuidados básicos, el mantenimiento de una mesa de microcemento es bastante sencillo y muy compatible con la vida real.
En el día a día, la rutina de limpieza es simple: un paño suave ligeramente humedecido y un limpiador neutro son más que suficientes para la mayoría de las situaciones. No hacen falta productos especiales ni químicos agresivos. Lo más importante es evitar limpiadores con lejía, amoniaco fuerte o desincrustantes ácidos, que no aportan nada útil y a la larga pueden afectar al barniz protector.
Cuando se produce una mancha de comida, vino o café, la mejor estrategia es la más lógica: limpiarla cuanto antes. Igual que en una mesa de madera o piedra, cuanto menos tiempo esté la mancha en contacto con la superficie, mejor. En una mesa de microcemento bien sellada, estas manchas suelen salir sin problema si se actúa con rapidez.
Para el uso cotidiano es recomendable incorporar pequeños gestos que protegen la superficie sin restar comodidad. Por ejemplo, usar posavasos para vasos muy fríos o húmedos, y salvamanteles para bandejas o ollas muy calientes. El microcemento resiste bien, pero el barniz puede sufrir si se le somete a calor extremo de forma prolongada. Son detalles sencillos que alargan la vida estética de la mesa.
Cada cierto tiempo, según el uso, conviene hacer una limpieza algo más profunda, siempre con productos suaves y evitando estropajos muy abrasivos. En mesas que se usan de forma intensiva –por ejemplo en restaurantes, oficinas o terrazas con mucho movimiento– puede ser interesante revisar el estado del sellado pasados unos años y, si es necesario, recurrir a un mantenimiento profesional para renovar la capa protectora.
También es importante evitar usos para los que la mesa no está pensada: cortar directamente con cuchillos sobre la superficie, arrastrar objetos metálicos muy pesados o utilizarla como banco de trabajo para herramientas. Aunque el microcemento ofrece buena resistencia, ningún material es indestructible.
La combinación de una buena mesa de microcemento de origen, correctamente sellada, y unos hábitos de uso coherentes hace que el mantenimiento sea muy llevadero. Al final, no se trata de vivir con miedo a la mancha, sino de entender el material y cuidarlo con la misma lógica que usarías con cualquier pieza de calidad.